sábado, 26 de septiembre de 2009

La poltrona

QUE BIEN SE ESTA EN LA POLTRONA ESPAÑOLA.

Que bueno es estar cobrando el paro todo el tiempo, si se acaba; seis meses y otro año de vacaciones, que bien es estar cobrando pensiones no contributivas sin haber cotizado nunca nada a la Seguridad Social, que bonito es castigar a las empresas con más impuestos. Si en mi país de bananalandia dictatorial logro escapar, donde voy a ir: Claro, lo has adivinado... a España. Allí tengo libros que otros me pagan, médicos que otros me pagan, casas protegidas que me regalan...

Bueno, y de donde sale todo ese dinero. Quizá del bolsillo de ZP, o quizá del bolsillo del ministro de economía, porque ya se sabe es que estos progres defensores de los descamisados son muy altruístas.

Pues como ya sabrán ustedes, resulta que no. Lo pagamos todas las clases medias a base de estar machacados a una insoportable presión fiscal. La España de la solidaridad.

Y digo yo, españolito de clase media, en nómina (que suerte tengo); y a mi quién me ayuda si tengo que pagarles a todos estos.

Si es que no pasa nada, aquí nunca pasa nada, todo es pasajero.
Mientras seguiré pagando la hipoteca de por vida, la protesis dental de mis hijos, sus libros, su manutención, su educación, el seguro médico, el seguro de la casa, el seguro del coche, el seguro de decesos, la contribución, la comunidad, la ropa... ah se me olvidaba, también me tiene que quedar para irme de vacaciones, algún caprichito y lo que sobre para café.

Quedaros todos en la poltrona, para eso estoy yo, y muchos como yo. A trabajar ocho horas diarias, a quemarme la salud mental y a pagar impuestos, para que el que no quiera trabajar se quede en la poltrona con la ayuda inestimable del PSOE.

Siempre los mismos.

Como dijo alguien una vez: "No puedes ganarles a todos tu sólo". Pues esta es la situación en la que todo un país esta sólo ante un Gobierno timorato. Cada ciudadano se encuentra sólo y no puede hacer frente a la completa ineptitud del que quiere ayudar a todos a costa de unos pocos, y que esos todos no tengan nunca que devolver una contrapartida a aquellos que tenemos que soportar el peso de la estupidez del César..., llamado Z.

Estoy cansado de mentiras, de ser siempre el mismo, el mismo que tiene que cargar cada año, cada mes y día, con el llamado progresismo de pacotilla que ni siquiera ellos mismos se creen.
De cargar con la pesantez un año más de la congelación de salarios, del mío; de la subida de impuestos, del afán recaudatorio e indiscriminado de una administración caótica, del todo vale a costa de un euro, siempre los mismos. Y es que claro, tenemos que ser solidarios siempre los mismos. Forzados a ser solidarios, a tener una falsa solidaridad con unos pocos a costa de arruinarnos unos muchos.

Solidaridad, que palabra tan bonita cuando se emplea bien, con justicia, criterio, moralidad e igualdad, pero no es así. Que bella es la izquierda política en la teoría y que destructiva en la práctica. Todavía no se quieren enterar que el hombre no funciona así, y mucho menos la economía. La izquierda internacional fracasó en el año 1991. Es una opción fracasada. Es una idea arruinada; y todavía persiste gracias a la imperfección del hombre y de la sociedad. Y persistirá durante mucho tiempo, como un cancer que se cronifica; es la condena que tenemos que soportar de por vida las personas que han aceptado la cordura. No la manipulación y el engaño, aprovechandose del otro gran mal de la humanidad que es la ignorancia.

Siempre los mismos.